¿Qué es?¿Qué es? Hay
luces de colores…
…
…
…
Veamos, por dónde
empezar… En las películas, este es el momento en que el viejo con barba y un
ojo ciego enciende la pipa e inspira una larga bocanada. Luego suelta el humo y
empieza a contestar al viajero, conocido o no, que le ha formulado la más
insondable de las preguntas, a la que él es el único capaz de responder:
“La naturaleza del ser humano necesita responderse a sí
misma. Necesita encontrar una manera de expresarse. Un vehículo. Es parecido a un
caldero tapado puesto sobre el fuego. Si no tuviéramos el arte, nuestra vida
estallaría en nosotros. Estaríamos vivos, pero al terrible precio de estar
muertos por dentro. No lo he sufrido, pero no creo que sea una experiencia muy (toses varias, debería dejar de fumar)
agradable.
Ahora piensa en la débil mentalidad humana. Estamos incesantemente
buscando una manera de conseguir nuestro propio beneficio, lo que hace que
seamos cada vez menos humanos y más cavernícolas, porque la humanidad no es más
que la capacidad (más toses) de
preocupación por los demás. ¿No ves a caso que esa mentalidad humana tiene en
el arte una oportunidad única de perversión? Piénsalo… poder extorsionar y
travestir a la más antiquísima de las cualidades humanas, y además, sacarle (sonrisa irónica) partido. Dudo que haya
una actividad más morbosa para nuestra curiosamente retorcida moral.
Y el resto de humanos respondemos entusiasmados a ese acto sacrílego. ¿Quién no
ha disfrutado escuchando cantar a un trovador que no siente lo que dice, que
sólo quiere ganar dinero? ¿Quién no ha disfrutado leyendo un libro que no dice
nada, que no transmite nada, que no tiene alma? Deberíamos sacrificar una
gallina cada vez que lo hacemos. Es mucho más espantoso que adorar al diablo. Al
menos, adorando al diablo, utilizamos todo nuestro empeño con un sentido… en el
caso anterior…”
Viejo, no deberías hablar así. Hay un sacerdote en la esquina, si te oye…
“¿Si me oye qué me hará? Conmigo ya cometieron hechos
inenarrables (mirada grave), no
pueden hacerme nada que me asuste. Y si me matan, al menos me librarán de la
inmundicia de la vida.
Continuemos. Nos vamos acercando al meollo, ahora que
hemos metido a la religión de lleno en el drama. Planteemos de nuevo la
pregunta que te has atrevido a pronunciar esta noche. ¿Sirve el arte para transmitir una creencia en
un ser superior? Respuesta: quizás (de
nuevo, larga bocanada de humo). Si sirve, por ejemplo para expresar la
soledad del “artista”, y que sea entendida por el resto de humanos, ¿por qué no
va a servir para comunicar la existencia de lo divino? Sí sirve. Pero no sirve.
Sólo sirve si el receptor del mensaje quiere interpretarlo así. Si no, sólo
será un mensaje sin mensaje, una vida sin vida. Y, cómo ya has visto, ese
individuo tendrá la posibilidad de disfrutar igualmente del arte en sí. Si
quiere. No olvides, viajero, que la belleza sólo existe en los sentidos del que
percibe. Está en los ojos del que mira, en los oídos del que escucha, en el
cerebro del que piensa… de los pocos que piensan…
Pero lo más gracioso es que esta situación puede darse al
revés. Hay por el mundo suelto una sarta de santurrones. Ellos perciben la
DIVINA GRACIA DE DIOS siempre, aun cuando no se ha creado el mensaje. La perciben
donde no está. Pueden ver una escultura de tres jóvenes chicos violando a un
tierno infante y sentir la GRANDEZA del creador.”
Nuestra curiosamente retorcida mora…
dices que el ser humano piensa con perversión, y que eso lo aleja de la
humanidad… Pero no te has parado a pensar que si el ser humano piensa así por
naturaleza, es porque la naturaleza humana es así? (¿Qué ilustrado dijo que el hombre es bueno por naturaleza, Rousseau,
Montesquieu? Voltaire no me suena) Simplemente,
pervertidos, atroces, depravados. La humanidad no debería existir.
“(risa histérica)
¿Y qué planeas hacer? ¿Destruir el mundo? ¿Destruir a la humanidad? ¿Matarme
con el cuchillo que llevas escondido en tu mugrienta y llena de barro bota
derecha? ¿Entregarme al sacerdote de la barra, como te han ordenado hacer, cosa
que llevas toda la conversación deseando? Has jugado bien tus cartas. Casi te
creo. Ca(tos)si. Pero ya te dije que
me da igual lo que pod…”
Para el que no sepa
lo que ha pasado, hay una flecha entre ojo y ojo del ciego. O un veneno lento
en la pipa que se estaba fumando. O las dos cosas. O lo que os queráis imaginaros.
Pero no habrá más conversaciones al lado de la lumbre para él. Quién sabe. A lo
mejor ahora forma parte de un grupo escultórico que antes tenía cuatro figuras
y ahora tienen cinco… A lo mejor incluso cambian de postura, digo, posición…
¿Disfrutaste leyendo esto?
¿Vas a sacrificar una gallina?
¿Vas a sacrificar una gallina?
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