miércoles, 29 de enero de 2014

El espejo se rajó de parte a parte




¿Qué es?¿Qué es? Hay luces de colores…
  
      

Veamos, por dónde empezar… En las películas, este es el momento en que el viejo con barba y un ojo ciego enciende la pipa e inspira una larga bocanada. Luego suelta el humo y empieza a contestar al viajero, conocido o no, que le ha formulado la más insondable de las preguntas, a la que él es el único capaz de responder:
“La naturaleza del ser humano necesita responderse a sí misma. Necesita encontrar una manera de expresarse. Un vehículo. Es parecido a un caldero tapado puesto sobre el fuego. Si no tuviéramos el arte, nuestra vida estallaría en nosotros. Estaríamos vivos, pero al terrible precio de estar muertos por dentro. No lo he sufrido, pero no creo que sea una experiencia muy (toses varias, debería dejar de fumar) agradable.
Ahora piensa en la débil mentalidad humana. Estamos incesantemente buscando una manera de conseguir nuestro propio beneficio, lo que hace que seamos cada vez menos humanos y más cavernícolas, porque la humanidad no es más que la capacidad (más toses) de preocupación por los demás. ¿No ves a caso que esa mentalidad humana tiene en el arte una oportunidad única de perversión? Piénsalo… poder extorsionar y travestir a la más antiquísima de las cualidades humanas, y además, sacarle (sonrisa irónica) partido. Dudo que haya una actividad más morbosa para nuestra curiosamente retorcida moral. Y el resto de humanos respondemos entusiasmados a ese acto sacrílego. ¿Quién no ha disfrutado escuchando cantar a un trovador que no siente lo que dice, que sólo quiere ganar dinero? ¿Quién no ha disfrutado leyendo un libro que no dice nada, que no transmite nada, que no tiene alma? Deberíamos sacrificar una gallina cada vez que lo hacemos. Es mucho más espantoso que adorar al diablo. Al menos, adorando al diablo, utilizamos todo nuestro empeño con un sentido… en el caso anterior…”

Viejo, no deberías hablar así. Hay un sacerdote en la esquina, si te oye…


“¿Si me oye qué me hará? Conmigo ya cometieron hechos inenarrables (mirada grave), no pueden hacerme nada que me asuste. Y si me matan, al menos me librarán de la inmundicia de la vida.
Continuemos. Nos vamos acercando al meollo, ahora que hemos metido a la religión de lleno en el drama. Planteemos de nuevo la pregunta que te has atrevido a pronunciar esta noche.  ¿Sirve el arte para transmitir una creencia en un ser superior? Respuesta: quizás (de nuevo, larga bocanada de humo). Si sirve, por ejemplo para expresar la soledad del “artista”, y que sea entendida por el resto de humanos, ¿por qué no va a servir para comunicar la existencia de lo divino? Sí sirve. Pero no sirve. Sólo sirve si el receptor del mensaje quiere interpretarlo así. Si no, sólo será un mensaje sin mensaje, una vida sin vida. Y, cómo ya has visto, ese individuo tendrá la posibilidad de disfrutar igualmente del arte en sí. Si quiere. No olvides, viajero, que la belleza sólo existe en los sentidos del que percibe. Está en los ojos del que mira, en los oídos del que escucha, en el cerebro del que piensa… de los pocos que piensan…
Pero lo más gracioso es que esta situación puede darse al revés. Hay por el mundo suelto una sarta de santurrones. Ellos perciben la DIVINA GRACIA DE DIOS siempre, aun cuando no se ha creado el mensaje. La perciben donde no está. Pueden ver una escultura de tres jóvenes chicos violando a un tierno infante y sentir la GRANDEZA del creador.”
Nuestra curiosamente retorcida moradices que el ser humano piensa con perversión, y que eso lo aleja de la humanidad… Pero no te has parado a pensar que si el ser humano piensa así por naturaleza, es porque la naturaleza humana es así? (¿Qué ilustrado dijo que el hombre es bueno por naturaleza, Rousseau, Montesquieu? Voltaire no me suena)  Simplemente, pervertidos, atroces, depravados. La humanidad no debería existir.
(risa histérica) ¿Y qué planeas hacer? ¿Destruir el mundo? ¿Destruir a la humanidad? ¿Matarme con el cuchillo que llevas escondido en tu mugrienta y llena de barro bota derecha? ¿Entregarme al sacerdote de la barra, como te han ordenado hacer, cosa que llevas toda la conversación deseando? Has jugado bien tus cartas. Casi te creo. Ca(tos)si. Pero ya te dije que me da igual lo que pod…”

Para el que no sepa lo que ha pasado, hay una flecha entre ojo y ojo del ciego. O un veneno lento en la pipa que se estaba fumando. O las dos cosas. O lo que os queráis imaginaros. Pero no habrá más conversaciones al lado de la lumbre para él. Quién sabe. A lo mejor ahora forma parte de un grupo escultórico que antes tenía cuatro figuras y ahora tienen cinco… A lo mejor incluso cambian de postura, digo, posición…

¿Disfrutaste leyendo esto? 

¿Vas a sacrificar una gallina?

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